Te has quedado sin agua caliente o el termo pierde. Reparamos, mantenemos y sustituimos termos eléctricos y calentadores de gas, con el ánodo y la cal revisados.
Un termo eléctrico es un depósito con una resistencia dentro y una barra de magnesio —el ánodo— que se sacrifica para que la corrosión no ataque al depósito. Con agua dura como la de aquí, esa barra se consume mucho antes de lo previsto y la resistencia se cubre de cal. El resultado es un aparato que calienta peor, gasta más y acaba picándose por dentro.
De ahí que en esta zona sea tan frecuente cambiar termos cada pocos años, algo que en otras provincias no pasa. La diferencia entre hacerlo cada cinco o cada doce está en dos cosas muy baratas: revisar el ánodo y limpiar la cal cada dos o tres años. Es lo primero que miramos cuando entramos a una casa por otro motivo.
En apartamentos de alquiler o segundas residencias hay un factor añadido: el aparato pasa meses parado y con agua dentro. Cuando la casa vuelve a usarse en verano, el termo se enciende y aparece la avería. Si tu vivienda va a quedarse cerrada, apágalo y cierra su llave; te ahorrará más de un disgusto.
Resistencia quemada o termostato disparado. Se comprueba en minutos y, si el depósito está sano, el aparato queda como nuevo.
Si pierde por la válvula de seguridad puede ser presión de red alta; si pierde por el cuerpo, el depósito está picado y toca sustituir.
Con esta agua la resistencia se cubre de cal y calienta cada vez peor gastando más luz. Limpieza y cambio de ánodo lo devuelven a su sitio.
Casi siempre es la resistencia derivando a masa. No se debe puentear ni forzar: hay que sustituirla.
Típico del calentador de gas con el intercambiador calcificado o con poco caudal. Se limpia o se ajusta, según el estado.
Retirada del viejo, dimensionado del nuevo según baños y personas, llaves de corte propias y puesta en marcha comprobada.
Si no calienta nada, si calienta poco o si pierde agua. Cada síntoma apunta a una pieza distinta y evita cambiar lo que no toca.
Resistencia, termostato, ánodo y estado del depósito. También la presión de entrada, que en esta zona suele ser alta y castiga las válvulas.
Te decimos con franqueza qué compensa. Si el depósito está picado, reparar es tirar el dinero, y así lo diremos.
Llenado, purga y comprobación de temperatura real en el grifo, no solo en el termostato. Y dejamos la instalación sin pérdidas.
Repara si el depósito está sano y lo que falla es resistencia, termostato o ánodo: son piezas asequibles y el aparato recupera su rendimiento. Sustituye si el termo pierde agua por el cuerpo, si ya ha pasado de los diez o doce años con esta agua, o si vas a reformar el baño y el modelo actual se queda corto para la casa.
En la sustitución influye el precio del aparato, si hay que rehacer las conexiones —muchas instalaciones antiguas no tienen llaves de corte propias— y si el hueco obliga a un modelo concreto. Todo eso te lo decimos antes, con el aparato delante.
Y si te interesa dejar de pelearte con la cal, la solución de fondo no es el termo: es tratar el agua de entrada. Lo vemos en descalcificadores y ósmosis.
Cambiamos e instalamos termos en Playa del Cura, El Acequión, La Siesta, El Chaparral, Los Balcones, Los Altos, Aguas Nuevas, El Limonar, Torreta Florida, San Luis, Nueva Torrevieja, Los Frutales, Jardín del Mar, La Veleta, Punta Prima, Cabo Cervera, Torreblanca y Lago Jardín y en las urbanizaciones de Playa Flamenca, La Zenia, Cabo Roig, Dehesa de Campoamor, Villamartín, Los Dolses, La Florida y Las Filipinas, donde el parque de apartamentos de alquiler concentra buena parte de las sustituciones de cada verano.
Depende de la edad y de qué falle. Una resistencia, un termostato o un ánodo se cambian y el aparato sigue años funcionando. Si el depósito está picado y pierde agua, no hay reparación posible: hay que sustituirlo. Como referencia, por encima de los diez o doce años en esta zona, con esta agua, casi siempre compensa cambiarlo.
Es una barra de magnesio que se sacrifica para que la cal y la corrosión ataquen a ella en lugar de al depósito. Con agua dura se consume rápido, y cuando desaparece el termo empieza a perder por dentro sin que se vea nada. Revisarlo cada dos o tres años alarga la vida del aparato mucho más que cualquier otra cosa.
Las causas típicas son falta de tiro o de ventilación, la sonda de temperatura sucia por cal o poco caudal de entrada. Los aparatos antiguos sin estanqueidad en cuartos pequeños dan este problema a menudo, y ahí no es solo comodidad: hay que revisar la evacuación de gases por seguridad.
Es el clásico "efecto ducha fría" de los calentadores instantáneos cuando la cal reduce el paso del intercambiador o cuando el caudal es irregular. A veces se resuelve con una limpieza; otras, el aparato ya no puede modular y toca sustituirlo.
Sí, y es de los trabajos que más nos piden en la costa. Recomendamos dimensionar el termo por número de baños y de personas, no por lo que había antes, y dejar llaves de corte propias para poder aislarlo sin cortar el agua de toda la vivienda.
Sí, y además cierra su llave de entrada. Un termo con agua parada meses acelera la corrosión interna y, si pierde estando la casa vacía, el daño es mucho mayor. Al volver, conviene abrir un grifo de agua caliente antes de encenderlo para que no arranque en seco.
Reventones, inundaciones y averías que no aguantan a mañana. Cortamos el agua, contenemos el daño y reparamos en la misma visita.
Ver servicioFugas en tubería, arqueta, terraza o cuarto de contadores. Reparamos el tramo dañado y probamos la instalación antes de irnos.
Ver servicioRecibos disparados o una mancha que crece sin saber de dónde sale. La localizamos con geófono y gas trazador antes de picar nada.
Ver servicioFregaderos, inodoros, bajantes de bloque y arquetas de urbanización. Sonda, máquina y comprobación del desagüe entero.
Ver servicioDinos qué aparato tienes y qué hace: si no calienta, si gotea o si salta el diferencial. Con eso ya sabemos qué llevar y qué va a costar.