Pérdidas de nivel, depuradoras que no cogen presión, depósitos, grupos de presión y riego de jardín. La fontanería de fuera de casa, que en esta costa es media casa.
En esta costa, buena parte de la fontanería de una vivienda está fuera de la vivienda. Chalés con piscina privada, urbanizaciones con piscina comunitaria, jardines con riego enterrado y, en el interior, depósitos y grupos de presión para compensar una red que no siempre llega con fuerza. Todo eso pierde agua, se atasca y se avería igual que un baño, solo que se ve menos.
La avería estrella del verano es la pérdida de nivel en la piscina. Antes de alarmarse conviene descartar la evaporación, que aquí en agosto es muy alta. Si tras la prueba del cubo la piscina sigue bajando más de la cuenta, empezamos por el circuito: skimmers, pasamuros, focos y grupo de filtración concentran la mayoría de las fugas y son puntos accesibles, sin picar el vaso.
En riego, el problema más repetido no es una avería sino un mal dimensionado: sectores demasiado grandes para la presión disponible, de modo que la parte final del jardín nunca recibe agua suficiente. Se resuelve repartiendo en más sectores y ajustando el programador, sin tocar un solo aspersor.
Primero descartamos evaporación, después revisamos circuito, pasamuros y válvulas, y solo al final el vaso.
Presión baja, arena en el vaso o filtrado corto. Revisión de filtro, válvula selectora y tiempos de ciclo.
Cavitación, ruido, pérdida de cebado o cierre mecánico gastado. Reparación o sustitución dimensionada al vaso.
Llenado, boya, rebosadero y limpieza. Muy común en chalés y fincas del interior con presión de red irregular.
Arranques continuos casi siempre significan calderín sin aire. Se ajusta la presión y se revisa el presostato.
Programador, electroválvulas, sectores y goteo, dimensionados a la presión real que tienes, no a la del catálogo.
Prueba del cubo para la piscina, manómetro para el filtro y presión en el punto más lejano del riego. Con datos, no con impresiones.
Skimmers, pasamuros, focos, válvulas y uniones del grupo. Ahí está la mayoría de las pérdidas de esta zona.
Sustitución de la pieza concreta o, si el equipo está al final de su vida, propuesta de cambio con el dimensionado correcto.
Horas de filtración y programación de riego según la temporada, y te explicamos cómo cambiarlo tú al pasar del verano al invierno.
En piscinas y riego el coste va menos en la pieza y más en llegar hasta ella: una unión vista en el cuarto de máquinas se cambia en un rato; una fuga en una conducción bajo el jardín o bajo la solera del vaso implica localizar y descubrir. Lo mismo con el riego: reprogramar sectores es barato, sustituir una electroválvula enterrada bajo el césped, no tanto.
Por eso primero medimos y localizamos, y después damos precio de reparación. Para las pérdidas ocultas usamos las mismas técnicas que en vivienda, que puedes ver en detección de fugas.
Si el equipo tiene muchos años, te diremos con franqueza si vale la pena repararlo o si es tirar dinero: una bomba antigua reparada dos veces suele salir más cara que una nueva bien dimensionada.
La mayoría de las piscinas privadas que atendemos están en Playa Flamenca, La Zenia, Cabo Roig, Dehesa de Campoamor, Villamartín, Los Dolses, La Florida y Las Filipinas y en las urbanizaciones de Playa del Cura, El Acequión, La Siesta, El Chaparral, Los Balcones, Los Altos, Aguas Nuevas, El Limonar, Torreta Florida, San Luis, Nueva Torrevieja, Los Frutales, Jardín del Mar, La Veleta, Punta Prima, Cabo Cervera, Torreblanca y Lago Jardín. Los depósitos y grupos de presión, en cambio, aparecen sobre todo en las viviendas de Rafal, Benejúzar y Torremendo y en las fincas de Benijófar, Formentera del Segura, Daya Nueva, San Fulgencio y Los Montesinos.
Con la prueba del cubo. Llena un cubo con agua de la piscina, márcalo, colócalo en un escalón sumergido a medias y compara los dos niveles a las 24 horas. Si la piscina baja más que el cubo, hay fuga. En pleno agosto, aquí, la evaporación normal puede llegar a un centímetro diario y asusta sin ser un problema.
Por el circuito antes que por el vaso: pasamuros de skimmer y focos, uniones del grupo de filtración y válvulas. Es una buena noticia, porque son puntos accesibles. Solo cuando el circuito está descartado tiene sentido pensar en el vaso o en las juntas del gresite.
Lo primero es mirar prefiltro y cesta del skimmer, que se llenan de hojas y de pelo. Después, la tapa del prefiltro: si su junta reseca entra aire, la bomba caviterá y hará ruido. Si aun así no coge presión, hay que revisar rodete y cierre mecánico.
Sí: programador, electroválvulas, sectorización por zonas y goteo. En jardines de urbanización lo importante es dimensionar los sectores según la presión disponible, porque intentar regar todo a la vez es la causa número uno de que el riego "no llegue" al fondo del jardín.
Sí, es muy habitual en chalés y en fincas del interior. Revisamos el llenado del depósito, la boya, el calderín y la presión de arranque del grupo. Un calderín sin aire hace que la bomba arranque y pare continuamente, y eso acaba quemándola.
Programa la filtración con un ciclo corto diario y deja el riego solo en los sectores que lo necesiten, o córtalo del todo si no hay plantas que lo pidan. Lo que no conviene es dejarlo todo apagado con agua parada: cuesta más recuperarlo en primavera que mantenerlo al mínimo.
Reventones, inundaciones y averías que no aguantan a mañana. Cortamos el agua, contenemos el daño y reparamos en la misma visita.
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Ver servicioHaz la prueba del cubo y cuéntanos el resultado. Si hay pérdida real, empezamos por el circuito antes de tocar el vaso.