Aquí el agua es dura y se nota en el termo, en la grifería y en la lavadora. Instalamos y mantenemos descalcificadores, filtros de entrada y equipos de ósmosis.
Cuando alguien nos llama por tercera vez en dos años —el termo, luego un grifo, luego la lavadora— el problema no son los aparatos: es el agua que les entra. En la Vega Baja el agua llega muy dura, y la cal se deposita en todo lo que se calienta o tiene un paso estrecho. La resistencia del termo se cubre, el cartucho del monomando se raya, el aireador se tapona y la mampara se queda blanca por mucho que la limpies.
Un descalcificador no arregla lo que ya está estropeado, pero corta el problema de raíz hacia delante. A partir de su instalación, la instalación deja de recibir cal, y eso se nota en el termo antes que en ninguna otra cosa. Es la única inversión de fontanería que, en esta zona, se paga sola con el tiempo.
Dicho esto, no vendemos equipos a todo el mundo. Si tu vivienda se usa dos semanas al año, probablemente no compense y baste con un filtro y un buen mantenimiento del termo. Te lo diremos igual de claro que si compensa.
Trata el agua de toda la vivienda por intercambio iónico. Es lo que evita que la cal siga entrando en la instalación.
Bajo el fregadero, para el agua de beber y cocinar. Quita sabor a cloro y reduce la mineralización.
Retiene arena y partículas antes de que lleguen a grifos y electrodomésticos. Barato y muy útil en acometidas viejas.
Revisión de válvula, resina y sal. Un equipo sin mantener deja de tratar el agua sin que nadie se dé cuenta.
Es el aparato que más agradece el cambio: menos cal en la resistencia significa más años de vida y menos consumo.
Con depósito y grupo de presión hay que decidir bien el orden de montaje para no dejar tramos sin proteger.
Con una prueba sencilla sabemos los grados franceses de tu acometida. Sin ese dato, cualquier recomendación es a ojo.
Dónde entra el agua, qué espacio hay, si existe desagüe y enchufe cerca y cómo está montado el depósito si lo tienes.
Por consumo y número de personas, no por catálogo. Un equipo sobredimensionado gasta más sal y uno pequeño se queda corto en verano.
Montaje con bypass para poder aislarlo, programación de la regeneración y explicación de cómo reponer la sal.
El coste depende del tipo y tamaño del equipo, de si el punto de entrada está preparado —desagüe y enchufe cerca— y del trabajo de montar el bypass en condiciones. En un chalé con cuarto de instalaciones es un trabajo limpio; en un piso donde la entrada está en un armario estrecho, hay que valorar el espacio con calma.
Súmale el mantenimiento, que es lo que la gente olvida al comparar presupuestos: sal, filtros y una revisión al año. Te lo decimos por adelantado para que compares con criterio y no solo por el precio del aparato.
Si lo que te preocupa es el termo, mira también termos y calentadores: revisar el ánodo es la medida más barata para ganar años de vida mientras decides.
Instalamos y mantenemos equipos en Playa del Cura, El Acequión, La Siesta, El Chaparral, Los Balcones, Los Altos, Aguas Nuevas, El Limonar, Torreta Florida, San Luis, Nueva Torrevieja, Los Frutales, Jardín del Mar, La Veleta, Punta Prima, Cabo Cervera, Torreblanca y Lago Jardín, en los chalés de Playa Flamenca, La Zenia, Cabo Roig, Dehesa de Campoamor, Villamartín, Los Dolses, La Florida y Las Filipinas y en las viviendas con depósito de Rafal, Benejúzar y Torremendo, donde la combinación de agua dura y acometidas largas se nota todavía más.
Si te toca cambiar el termo cada pocos años, si la mampara y la grifería se ven blancas a la semana de limpiarlas y si la lavadora ya ha dado guerra, sí. El equipo no es magia: lo que hace es dejar de meter cal en la instalación, y a partir de ahí todo lo que hay detrás dura más. En viviendas de uso ocasional el ahorro es menor, pero el efecto sobre el termo sigue siendo el mismo.
El descalcificador trata el agua de toda la casa para proteger la instalación: no está pensado para mejorar el sabor. La ósmosis va bajo el fregadero y trata solo el agua de beber y cocinar. Son complementarios, no alternativos, y responden a problemas distintos.
Sal para la regeneración —que se repone cada pocas semanas o meses según consumo— y una revisión anual de la válvula y la resina. La ósmosis necesita cambio de filtros, normalmente una vez al año, y de la membrana cada varios años. Si el equipo no se mantiene, deja de funcionar y ahí sí se convierte en un gasto tirado.
En la entrada general de la vivienda, después del contador y antes de que el agua se reparta. En chalés suele ir en el cuarto de instalaciones o en el garaje; en pisos, donde esté el registro de entrada, y a veces obliga a valorar el espacio disponible. Hace falta desagüe cerca para la regeneración y un enchufe.
El proceso intercambia calcio y magnesio por sodio, así que el agua sale con algo más de sodio. Para beber a diario, lo recomendable es dejar un grifo sin tratar o instalar una ósmosis. Si alguien de la casa lleva dieta baja en sodio, esto no es un detalle menor.
Sí, y es muy común en chalés de la zona. El orden de los equipos importa: normalmente se trata el agua antes de que entre al depósito o justo después, según cómo esté montada la instalación. Lo miramos en casa, porque colocarlo en el punto equivocado deja media instalación sin proteger.
Reventones, inundaciones y averías que no aguantan a mañana. Cortamos el agua, contenemos el daño y reparamos en la misma visita.
Ver servicioFugas en tubería, arqueta, terraza o cuarto de contadores. Reparamos el tramo dañado y probamos la instalación antes de irnos.
Ver servicioRecibos disparados o una mancha que crece sin saber de dónde sale. La localizamos con geófono y gas trazador antes de picar nada.
Ver servicioFregaderos, inodoros, bajantes de bloque y arquetas de urbanización. Sonda, máquina y comprobación del desagüe entero.
Ver servicioMedimos la dureza de tu agua y te decimos si un descalcificador compensa en tu caso. Si no compensa, también te lo diremos.